«En la Facultad no se puede separar el asturiano de la política»
P. R.
Félix Fernández de Castro, profesor de Lengua Española en la Universidad de Oviedo, especialista en el español de América, ha vivido, en apenas dos semanas, situaciones difíciles. Su enmienda contra el reconocimiento del asturiano como título de grado, apoyada por otros 33 profesores, lo ha convertido en objetivo del asturianismo más radical. Víctima de insultos, pintadas y un acto de intimidación en su despacho universitario, trata ahora de recomponerse, aunque se mantiene firme en sus convicciones.
¿Cúal ha sido el momento más difícil ?
Cuando entraron los tres matones en mi despacho fue duro, pero no fue el peor. Sé perfectamente cúal ha sido, pero permítame que no se lo diga.
¿Por qué rechaza los estudios de asturiano que se proponían?
Existen asignaturas en asturiano, tanto en Magisterio como en la propia licenciatura, y en la junta de Facultad me referí expresamente a esas enseñanzas. No cuestiono que sigan y tampoco que se mantengan los títulos propios de asturiano que ofrece la Universidad. Se me acusa de querer que desaparezca el asturiano y no es cierto. Mis mejores amigos en la Facultad son defensores del asturiano y valoro los trabajos de investigación que hacen sobre la llingua. Sé bien que la magnificación del daño es una estrategia muy vieja y lleva a la radicalización de los conflictos. Simplemente pretendo que los estudios sigan como están.
¿Por qué?
La pretensión de crear esas titulaciones está estrechamente ligada a la exigencia de cooficialidad y yo me opongo radicalmente a la cooficialidad del asturiano.
Pero esa es una opinión más política que filológica. ¿Por qué no dar a el máximo rango académico a una lengua propia que es, además, patrimonio cultural incuestionable?
Si éste fuera un mundo ideal, no tendría inconveniente, pero hay que entrar en el fondo del asunto. Lo que se llama defensa del uso de una lengua acaba llevando a la cooficialidad; pero, teniendo en cuenta lo que ha pasado en otros lugares de España, no me parece ser apocalíptico si digo que la cooficialidad es un paso hacia el monolingüismo, hacia la imposición. Los partidarios del asturiano suelen hablar de derechos pero no de los deberes que el ejercicio de ese derecho implica para toda la sociedad. Por otro lado, a mí me resulta poco tolerable que las mismas personas que dentro de la Universidad exigían asepsia científica utilizaran fuera, en sus órganos reivindicativos, su prestigio y logros para dar más fuerza a sus tesis. No me vale ya el argumento de la separación porque ellos no separan.
Hay sociedades bilingües que conviven sin problemas.
Dígame algún ejemplo.
Cataluña me parece claro.
No me vale, lo estamos viendo todos los días. La educación en español en la enseñanza pública ya no es posible. Tal vez lo fue en otro momento pero no ahora.
¿Esperaba que su enmienda se aprobara?
En absoluto, para mí era suficiente que quedara reflejado en el acta que había quince o veinte personas que pensaban como yo.
¿Está satisfecho de haberla sacado adelante?
Me hubiera gustado no tener tanta razón como los hechos han demostrado que tenía. A la vista de lo que ha ocurrido, está claro que en la Facultad no se puede separar el asturiano de la política.
José Antonio Martínez es el nuevo decano en funciones.
Para mí no puede haber mejor candidato, tiene mucha experiencia en gestión, gran capacidad ejecutiva y, entre quienes lo respetamos, mucho carisma. Se ha hecho cargo de una responsabilidad tremenda.
¿Reconducirá la situación?
Así lo espero. Confío en que algún día haya una votación que, por supuesto, deberá ser secreta, que todos admitamos sin presiones de ningún tipo. Como dijo el profesor Martínez, tiene que ser una propuesta que no sólo apruebe la junta de Facultad sino que sea viable en los organismos superiores.
(de La Nueva España, 06-07-2008)


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