La filóloga Margarita Álvarez Rodríguez trabaja en la recopilación del habla tradicional de la Omaña Baja, para la que demanda una atención lingüística sistematizada similar a la que se ha hecho en otras comarcas leonesas. Para la filóloga y profesora «vivir en la aldea global no nos debe hacer perder nuestras raíces, ni nos impide mirar a nuestra aldea originaria».
La experta pronunció una conferencia sobre esta temática, en un acto organizado por el Instituto de Estudios Omañeses y por el Ayuntamiento de Valdesamario, en la que recordó que en La Cepeda, Luna, Maragatería, El Órbigo, etc, se ha prestado una atención más sistemática a la lengua autóctona. «Mi interés por la lengua de esta zona deriva mis estudios filológicos, pero, sobre todo, de mi amor a la tierra y a la lengua en la que aprendí a pensar», afirma. «Por los caminos de la vida he aprendido a utilizar cientos de palabras que no estaban en mi primer diccionario vital, pero ninguna de ha desplazado en mi mente a aquella otra que la precedió, más bien conviven en mí armónicamente», dice la filóloga. Para ella, es necesario conservar el tesoro lingüístico, «una lengua muy expresiva que puede llegar a desaparecer», de la que recordó numerosas expresiones: «Muchas veces comí llosco, mantigones, peras morgas, manzanas royas...; contemplé mondillas en las tierras recién sembradas; esparcí la hierba de los marallos; hice torcas o liviados...»
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